Transforma tu relación con la educación y la crianza en la Escuela de Infinitos.
En la Escuela de Infinitos no educamos como todos. No enseñamos fórmulas. No damos recetas. No prometemos resultados. Vacíamos. Incomodamos. Abrimos la mirada. Acompañamos adultos que ya se cansaron de repetir lo que no eligieron. Que sienten que hay algo más, pero no saben por dónde empezar. Y que están listos para mirar a los niños como infinitos… no como proyectos que hay que moldear.
5/8/20242 min read
En la Escuela de Infinitos acompañamos procesos de transformación profunda en los adultos para que los niños no tengan que adaptarse a un mundo que no los ve.
Nos mueve una convicción clara: la educación no comienza cuando el adulto enseña, sino cuando se vacía. Cuando deja de moldear, de corregir, de repetir sin cuestionar. Solo entonces puede aparecer lo más valioso: la posibilidad.
Nuestro enfoque no está centrado en los niños directamente, sino en los adultos que los rodean. Creemos que para cuidar las posibilidades de la niñez, el adulto primero necesita mirar distinto. Y para eso, debe atreverse a vaciarse de todo lo que no lo deja ver: juicios heredados, normas rígidas, lógicas automáticas, expectativas que nunca eligió.
Ese proceso de vaciamiento no es intelectual. Es experiencial. Por eso, en la Escuela no entregamos teorías: diseñamos experiencias que incomodan. Experiencias vivas que atraviesan el cuerpo, el juego, el movimiento, el contacto, la fantasía y el absurdo. Porque solo cuando el cuerpo recuerda, el adulto puede reconectar con su naturaleza y dejar de ver al niño como alguien que debe ser corregido.
A esa mirada nueva la llamamos Pedagogía del Vacío. Y cuando esa transformación ocurre, se abre la puerta a lo que realmente importa: educar desde la posibilidad.
Educar desde la posibilidad no significa soltar al niño para que haga lo que quiera. Significa confiar en su naturaleza. Significa dejar de interferir con lo que ya está ocurriendo y aprender a cuidar lo que ya existe. Significa estar presente, escuchar sin interrumpir, acompañar sin moldear.
En la Escuela de Infinitos, trabajamos con adultos valientes. Adultos que saben que la crianza y la educación no son espacios de perfección, sino de transformación. Que están listos para dejar de repetir lo que les dijeron que era correcto. Y que, en cambio, eligen mirar a la infancia con respeto, presencia y una pregunta constante: ¿Qué posibilidades estoy cuidando hoy?
Nuestro propósito es simple y profundo: transformar la forma en que los adultos se relacionan con los niños, para que los niños puedan crecer sin tener que apagarse para encajar.
Si estás buscando un espacio para cuidar lo que otros no ven, aquí puedes empezar.